Adif, el gestor de la infraestructura ferroviaria, dependiente del Ministerio de Transportes, firmó en mayo de 2022 el contrato para la ejecución de las obras correspondientes a la mejora integral de la infraestructura de la línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla en el tramo entre Guadalmez y Córdoba, el cual pasa por Adamuz, localidad en la que se ha producido el fatal accidente ferroviario que el pasado domingo causó el descarrilamiento de dos trenes de Iryo y Renfe y el fallecimiento de 43 pasajeros. Los sindicatos han acusado a la empresa pública de encargar una obra ‘low cost’, hecho que ha negado públicamente el ministro Óscar Puente.
El Gobierno incluyó estas obras dentro de la renovación completa de la línea que conecta Madrid y la capital andaluza, obra pública a la que se han destinado alrededor de 700 millones de euros. El contrato del tramo donde se ha producido el fatal accidente fue adjudicado a un consorcio (unión temporal de empresas, UTE, en el argot) participado a partes iguales por Ferrovial Construcción (Ferrovial), Agrupación Guinovart Obras y Servicios Hispania (OHLA), Azvi y Contratas y Ventas (FCC). Al proceso se presentaron también otras cuatro UTE: una integrada por ASCH Infraestructuras y Servicios, Lantania y CHM; otra por Sacyr, Copasa y Corporsa; otra por Comsa, Acciona, Tecsa y Vías y Construcciones (ACS); y, por último, otra de Copisa, Marco Infraestructuras y Cycasa Canteras y Construcciones.
El presupuesto base fue de 50,62 millones de euros, aunque finalmente se adjudicó por 43,38 millones, elevando el coste total hasta los 52,49 millones teniendo en cuenta los impuestos asociados. El consorcio ganador realizó la mejor oferta técnica, que obtuvo 48,67 puntos, frente a los 45,98 del segundo clasificado, la UTE de Comsa, Acciona, Tecsa y ACS. En el caso de la propuesta económica, la ganadora fue la segunda más barata, ya que la unión de ASCH Infraestructuras y Servicios, Lantania y CHM se ofreció a ejecutar la obra por 941.551 euros menos.








